Año 2008 – Thiago Espindola abrió las puertas del Toro Mata para el sandboarding extremo

Thiago Espindola es un apasionado del sandboarding como muchos riders de arena, pero lo que destaca de este deportista fue su viaje que realizó en el 2008  hacia el Peru para explorar las dunas más grandes y altas pocos conocidas en el Peru y en el mundo.

¿De dónde eres?

Soy del sur de Brasil, del estado de Santa Catarina, Florianópolis, Joaquina es mi barrio. Joaquina tiene un potencial turístico similar a la laguna de Huacachina-Ica.

¿Cómo te enteraste de la Duna de Toro Mata (Acari)?

A través de los programas de satélite y herramientas que se encuentran. Con mucho esfuerzo y búsqueda completa por satélite y que se prolongó durante meses, descubrí que el sandboarding extremo aún no era conocido. No había nada en Internet referente a estas maravillosas montañas de arena. Duna Grande y Cerro Blanco seguía siendo un mundo por conocer encontrándome que lo extremo va más allá. 

Me sentí como un loco perdido en un país maravilloso, pero no me perdí, estaba seguro de que estaba buscando algo real. Impresionante dunas gigantes que nunca se habían deslizado.

Cuando llegué a Acarí no había testimonios de que alguien se habia deslizado con una tabla de sandboard por la Duna Toro Mata; la duna más radical en el mundo que habia descubierto hasta ahora (2008).

¿Cómo llegaste a la cima?

Fue muy difícil llegar a la cima, llegué a pie, hice tres intentos para subir la duna, el primero fallé pero el segundo fuí con un grupo de estudiantes. El tercer intento de subir la duna fue el más efectivo, fuí con un amigo peruano residente en la ciudad de Acari; un hoombre de la ciudad que tenia un hotel me preguntó ¿De donde venía y si estaba loco? le dije: “Yo soy de Brasil y me encanta este deporte.”

¿Cuál fue la fecha exacta de su llegada a Acarí?

El 10 de Julio del 2008.

¿Qué mensaje le darías a la comunidad de sandboarders?

La fe en el Señor Jesús. Una gran cantidad de fuerza de voluntad y amor en el corazón. El sandboard es difícil, pero vale la pena. Tienen el mismo potencial del surf.

Conoce más sobre la expedición de Thiago Espinsola en su Blog SANDTIMES

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